Publicado el: Jue, Dic 28th, 2017

Balance al año 2017

Por Luciano Filpo

El año 2017se está terminando y es pertinente observar el comportamiento del pueblo dominicano, sus progresos, estancamientos y estrategias para encarar la problemática humana que influye en la calidad de vida y en el desarrollo de la cultura ciudadana. El presente ha sido un periodo crítico para la institucionalidad y el sistema democrático. La sociedad ha quedado perpleja ante los amagos de justicia, pero que no terminan de judicializar a los imputados en los diferentes procesos de corrupción puesto de manifiesto ante los medios (ODEBRECHT, OISOE, TUCANOS,CEA). El año que discurre ha observado la infuncionalidad del ministerio público, la presencia de jueces banales y venales quienes han tergiversado el rol de la justicia, creando un mercado de sentencias. Es necesario destacar que existen jueces y juezas que honran el sistema judicial, pero que se ven obligadas a desestimar expedientes por mal instrumentados adrede y con el propósito de salvar a delincuentes disfrazados de honorables. La policía nacional es un cuerpo de orden, el mismo debería estar subordinado al ministerio público, pero la misma actúa motus propio, crea situaciones, destruye pruebas, elimina cadena de testigos, en fin la uniformada se preocupa más por el macuteo, la coima o la búsqueda de peaje. En Rep. Dom. La policía nacional opera como cuerpo que incentiva la delincuencia ya que apresa en redadas y peajes a las personas de trabajo mientras obra en maridaje y contubernio con la delincuencia. En toda democracia debe garantizar la integridad, equidad y justicia de los ciudadanos. Hoy la seguridad pública en las calles del país es un mito, las personas viven un encierro y exilio social voluntario. Por su parte, el congreso debe ser el equilibrio del ejecutivo, pero aquí sigue repitiéndose la expresión que para ser diputado o senador solo hay que saber decir corroboro corroboro tal como lo expresaba el decimero popular Juan Antonio Alí hacia 1885. La misión de todo congreso o parlamento debe ser legislar, pero en el caso dominicano solo funciona como un sello gomígrafo del ejecutivo. El congreso dominicano solo esta para aprobar préstamos y reclamar privilegios, devengar el barrilito o el cofrecito, dos mecanismos bochornosos de apropiarse y dilapidar los fondos públicos. Las finanzas públicas han experimentado un endeudamiento irresponsable, las futuras generaciones están hipotecadas y condenadas a pagar los caprichos de una banda estatal y para estatal que se enriquecieron a expensas del erario social. Uno de los casos más lastimosos en el 2017 ha sido los etiquetados de corrupción: ODEBRECHT, OISOE, CEA, muchos casos encartados y nadie encarcelado, muchos menos condenados. Cuando se condena a alguien es juan sin nombre, en expediente liberan a los responsables y condenan a especie de chivos expiatorios. Se ha construido todo tipo de bajadero o estrategia para no condenar a los que han desfalcado el Estado, se han robado los fondos públicos, han contrabandeado en las aduanas, llenado los barrios y urbanizaciones de drogas. Los representantes del ministerio público se han caracterizado por malear los expedientes y propiciar su fracaso ante la justicia. En otro ámbito, según los números del Banco Central el país es un paraíso terrenal. La macroeconomía o indicadores grande tasa de inflación, cotización de la moneda, tasa de desempleo, crecimiento económico reflejan la existencia del Edén. Algunos sectores han crecido: Turismo, zonas francas, comunicaciones. Estos renglones tienen poco efecto multiplicador, parte de las ganancias se marchan del país mientras el día a día crece la informalidad, los bajos salarios y la sobrevivencia de sectores marginales. La macroeconomía muestra el paraíso, pero en la microeconomía se ven diablillos e infiernos como los de Dante por doquier. La microeconomía refleja hándicap tales como marginalidad, pobreza, baja cobertura de la seguridad social, carencia de agua potable. En esta sociedad hay mucho circo y poco pan, aquí se invierte más en la promoción que en la elaboración del producto. La supuesta revolución educativa, las visitas sorpresas y la construcción de la planta Punta Catalina conllevan tantos recursos en la promoción como en lo que llega a la población. Se pone un huevo y se cascarea por cinco. A groso modo, el año 2017, ha sido difícil para el pueblo dominicano: corrupción, impunidad, tráfico de influencia, caída y descredito de las instituciones, pero parece que el pueblo dominicano ha empezado a despertar del letargo, la condición zombi en que se está viviendo. Ha emergido un contundente movimiento social que aboga por la transparencia, el fin de la impunidad y el combate frontal a la corrupción, ese movimiento social es Marcha Verde. Todo el 2017 observo como marcha verde movilizo a muchos sectores nacionales reclamando acabar la corrupción pública y privada. Es un movimiento social amplio sin bandera política, pero con el propósito firme de parar la impunidad y la corrupción, así como lograr condenas para todos aquellos implicados en actos de corrupción, así como lograr condenas para todos aquellos que no resisten una auditoria visual. Entidades como el foro económico mundial y latino barómetro se refieren con preocupación a lo que ocurre en la Republica Dominicana en materia de justicia, trasparencia y combate a la corrupción. El soborno es uno de los principales mecanismos de extorsión en el país, esto ocurre en las entidades públicas y toda vez que se requiere de un servicio que se debería prestar de forma gratuita. A nivel de Latinoamérica se ha observado una tendencia hacia la derechización y repunte de los políticos neoliberales. No obstante en todos los países donde ha habido casos de los sobornos de ODEBRECHT existen condenas y apresamientos excepto en República Dominicana.

El autor es Dr. en educación.

Sobre El Autor

- Estudiante de término de Comunicación Social

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