Publicado el: mié, Mar 14th, 2018

Cambalache

Por Manuel de Jesús Grullón Salcedo

Estados Unidos se ha auto designado Gendarme del mundo, el único país con autoridad para evaluar el comportamiento de los pueblos. Dentro de sus funciones omnipotentes, se abroga el derecho de imponer el sistema político, social y económico que debe imperar en cada rincón del universo.

Anualmente Estados Unidos certifica, quien es terrorista y quien no, quien viola los derechos humanos y quien los respeta, quien es demócrata y quien es dictador, quien puede tener bombas atómicas y quien no, y hasta quien tiene licencia para traficar con sustancias prohibidas, evidentemente que el certificado que expide a cada país, depende del tipo de gobierno, si es servir a los intereses de Estados Unidos, es santificado, de lo contrario se le declara en rebeldía y los medíos de comunicación a sus servicios se encargan de crucificarlos y desacreditar sus gobiernos.

Con el desarrollo de la tecnología de la información, los grandes centros de pensamiento, al servicio de Estados Unidos y de los grupos económicos de Europa han modificado las estrategias que les permiten imponer al mundo su cultura y un modelo económico caracterizado por la concentración de la riqueza en pequeños grupos.

Esos grupos económicos de occidente monopolizan la información y la utilizan para deformar la realidad y linchar mediáticamente los principales líderes políticos y sociales y a todo aquel que intente oponerse y denunciar las injusticias que sufren los pueblos y los privilegios de aquellos que utilizan la información como mercancía y como instrumento de dominación.

Los medios de comunicación se han convertido en instrumento de dominación al servicio de los peores intereses y su misión es hacer propagandas a favor del sistema Neoliberal, atacando y desacreditando todo proyecto de autonomía social o liberación nacional, manipulando las informaciones y deformando la realidad de los hechos, con el propósito perverso de modificar la conducta social de los ciudadanos.

El poder de los medios de comunicación-radio-TV- prensa en manos de estos grupos económicos de la Región Latinoamericana, ha sido un elemento determinante en la restauración de la corriente conservadora en América Latina, en detrimento de los gobiernos progresistas, muchos de los cuales han sido víctimas de golpes de Estado mediáticos y estas empresas de comunicación se encargaron de legitimar a los usurpadores, como sucedió en Honduras con Zelaya, en Brasil con Dilma Rousseff y en Paraguay con Fernando Lugo.

Hay que ver como en cada país de la Región, los medios locales propiedad de los principales grupos económicos, repiten a coro las opiniones y puntos de vistas de las grandes corporaciones mediáticas como AP, UPI, BBC, EFE y CNN. Lo preocupante y lamentable es ver, escuchar y leer profesionales de la comunicación, con reputación de bien informados, repetir estas informaciones y asumir puntos de vistas; que no son objetivos ni veraces, que son elaborados con el propósito de deformar la realidad porque para estas empresas de comunicación la verdad no importa, sólo interesa la mentira que seduce, ilusiona, aliena, embrutece y vende.

Este poder de los medios de comunicación al servicio de los grupos conservadores, internos y externos, han creado una realidad confusa, donde se hace difícil distinguir la verdad de la mentira, lo justo de lo injusto, lo conservador de lo liberal, los que luchan por la paz y los que hacen las guerras, los que aman y los que odian; en conclusión, estos medios de comunicación corporativos han convertido la comunidad nacional e internacional en un verdadero Cambalache. Todo en nombre de la paz, la justicia social, la libertad, la democracia, y por qué no, en nombre de Dios.

Lic. Manuel de Jesús Grullón Salcedo
Abogado-Politico

Sobre El Autor

- Lic. en Comunicación Social

sonomaster publicidad abajo

Interactúa con tu comentario

Elpoder.com.do No acepta comentarios inmorales, difamatorios, degradantes, ofensivos e injuriosos por respeto a nuestros colaboradores
y lectores. Respetamos la diversidad de raza, simpatía política, religiosa, orientación sexual u otra índole que atente la moral de las personas.
Trabajamos con objetividad y criterio de responsabilidad, respetando la libertad de expresión de nuestros lectores, apegados al libre acceso
a la información pública.