Publicado el: Jue, ago 10th, 2017

La formación del profesorado

luciano-filpo1Por Luciano Filpo

Desde los años 80 del siglo pasado (llamada década perdida) el sistema educativo dominicano se mueve entre la crisis y la agonía. En un momento la parte de la clase magisterial se desplazó hacia el renglón laboral de zonas francas, un mal necesario para la economía, pero que ha subsistido gracias a los magros salarios y las exenciones fiscales prodigadas por el Estado. Entre los años 1989-91 se observó una crisis sin precedentes, baja inversión, carencia de materiales didácticos, salarios miserables y una situación de inercia en la formación ciudadana y cívica. Las escuelas normales se hallaban en proceso de recomposición, las universidades hacían una revisión de sus programas curriculares. Los organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo condicionaron el desembolso de préstamos blandos, bajo la condición de ampliar el financiamiento público a la educación. En ese marco, se puso en marcha el plan decenal de educación, una iniciativa encaminada a relanzar la educación. Dentro de esa reforma educativa se estatuyo un programa masivo de capacitación del magisterio. Esta iniciativa contemplo la titulación de miles de educadores, que eran maestros normales o bachilleres en servicio. El plan decenal conmovió a las autoridades estatales, aumento un poco la inversión, se amplió la cobertura escolar, pero su discontinuidad trajo consigo la recaída del sistema de educación. La UNESCO estuvo promoviendo la educación inclusiva y para todas, el PNUD ha patrocinado estudios bienales que enfatizan la calidad de vida, los indicadores de la pobreza así como la inversión en el desarrollo humano. El mundo contemporáneo ha cambiado de manera vertiginosa. Los conocimientos se renovan de forma acelerada, la sociedad del conocimiento ha cambiado los estándares para promover los procesos de enseñanza-aprendizaje. Es necesario destacar que en los procesos de capacitación del magisterio intervinieron tanto las instituciones de educación superior públicas como privadas, y es necesario consignar que dichos planes no resarcieron las carencias actitudinales, conceptuales y procedimentales. Múltiples falencias han acompañado el proceso formativo pedagógico de los educadores dominicanos. Es necesario destacar que socialmente estudian educación personas provenientes de estratos bajos, con pocas posibilidades de movilidad social y que han visto en el magisterio la posibilidad de superar el círculo de la exclusión y la marginalidad. Tradicionalmente los educadores proceden de la clase baja, segmentos de clases media y alta no se han involucrado en la formación docente. La carrera educativa debe convertirse en una profesión que reúna los incentivos para animar a clase media y clase alta en la formación educativa. Desde el año 2012 se inicia la inversión del 4% para la educación, los fondos destinados a la educación habían sido tan magros, que los ministros no sabían cómo gestionar y priorizar la inversión para la cartera educativa. Se ha contemplado la formación de una nueva generación de maestros basada en la implementación de competencias que reflejen capacidad, desempeño y habilidades para promover cambios en un sistema que languidece y que los informes de competitividad, colocan a Rep. Dom. en los últimos lugares: comprensión lectora, razonamiento lógico-matemático, conocimientos de ciencias, así como habilidades sociales para la convivencia democrática y civilizada. El ministerio de educación y las universidades han asumido el lenguaje de las competencias. Según el proyecto Tuning desde el ámbito empresarial se reclamaba la formación de un individuo con habilidades técnicas para insertarse de forma exitosa en el ámbito laboral. La visión neoliberal se ha entronizado en los sistemas educativos y ha permeado la visión de ver la escuela como una empresa que debe ser eficaz. La parte humanística es relegada a un segundo plano en este enfoque. También la visión neoliberal es partidaria de la desregulación de servicios sociales y de la privatización de la educación. El profesorado que se forma en este entorno debe tener las destrezas del pensamiento para encarar los retos de un mundo en rápida ebullición. Henry Giroux , en su texto “El Maestro como Intelectual” sostiene que este debe tener la destreza para cuestionar el curriculum y la filosofía de la educación. En una educación postmoderna el educador debe estar preparado para lidiar con la tolerancia, el respeto por la diversidad así como el reconocimiento de los derechos de la minoría. El experto en creatividad e innovación educativa Ken Robinson sostiene que la escuela y los educadores deben superar los esquemas de la revolución industrial, es decir, formar individuos para empleo, por reorientar las capacidades de los individuos en el emprendimiento y en la vocación por el cambio y la innovación. Los nuevos entornos de aprendizaje requieren de un profesorado adiestrado en el manejo tecnológico y con disposición para interpretar los nuevos escenarios de la socialización humana. Es necesario seguir destacando que las habilidades motoras que se adquieren en los nuevos escenarios pedagógicos no son suficientes para dar respuestas a las carencias existenciales y humanas del ser humano del siglo XXI. La sociedad positiva que define Chull Han también ha llegado a la escuela, en el entorno académico de hoy no se concibe el fracaso, no obstante las facilidades se hacen menos esfuerzo por desarrollar el pensamiento lógico, el pensamiento racional y la capacidad de coexistencia con el otro.

El autor es Dr. en educacion.

Sobre El Autor

- Estudiante de término de Comunicación Social

sonomaster publicidad abajo

Interactúa con tu comentario

Elpoder.com.do No acepta comentarios inmorales, difamatorios, degradantes, ofensivos e injuriosos por respeto a nuestros colaboradores
y lectores. Respetamos la diversidad de raza, simpatía política, religiosa, orientación sexual u otra índole que atente la moral de las personas.
Trabajamos con objetividad y criterio de responsabilidad, respetando la libertad de expresión de nuestros lectores, apegados al libre acceso
a la información pública.