Publicado el: mar, Sep 4th, 2018

Panorama Educativo – El mesianismo político

Por Luciano Filpo

El mesianismo es un fenómeno sociopolítico que coloca a un individuo en el centro de las aspiraciones irredentas de una población. El mesías es un sujeto particular: carismático, contagioso, tentador, inspirador, el cual genera una catarsis social de seguimiento y atracción. El personalismo se coloca en primer plano y las personas se despejan de la posibilidad y/o capacidad de ellos operar por si mismos sobre sus problemas. Moisés fue un caudillo mesiánico, inspirado en una fuerza sobrenatural para liberar a los hebreos de la dominación de los faraones egipcios. También Jesús se constituyó en un mesías para los cristianos que padecían la dominación y yugo del imperio romano. El mesianismo cristiano se inspiró en principios éticos que pautaban una vida apegada a valores y pautas morales de comportamiento. En el plano social también han emergido movimientos sociales de corte mesiánico, inspirados en un personaje con una vocación de servicio.
El liborismo de principio del siglo XX, en San Juan De La Maguana, inspirado en el personaje Olivorio Mateo. El liborismo procuraba inspirarse en la defensa de los oprimidos y marginados, apuestan a la liberación espiritual de los acólitos y seguidores. En el plano político es donde más abunda el mesianismo, redentorismo y una visión salvadora. Líderes de izquierda y derecha, líderes conservadores y liberales, lideres pragmáticos y anarquistas. Desde diversas parcelas del pensamiento y el comportamiento político se promueve el mesianismo y lo metafísico. Líderes se pretenden predestinados y escogidos para redimir y salvar a una recua, a un grupo de corderos, a una manada, al grupo descabezado. Desde las dictaduras y posturas populistas se recurre de manera frecuente al mesianismo, a la construcción de una supuesta alternativa cuasi divina. Santana, Báez, Lilis, Vásquez, Trujillo, Balaguer, Leonel, Danilo, cada uno sin relevo exaltando el culto a la personalidad. En una época desde la década de 1970 hacia atrás tal vez podría justificarse esta concepción, debido al aldeanismo, aislamiento, miseria, marginalidad y pobreza del pueblo dominicano, pero en los últimos cuarenta años es difícil articular un proyecto mesiánico y redentor. Dentro de la visión mesiánica hay temas medulares como el racismo, el nacionalismo, la religiosidad, la familia patriarcal, el rechazo a lo nuevo y la condena de lo innovador y dialectico. En un esquema mesiánico lo tradicional se constituye en devoción y en tema que une fuerzas retrogradas y aletargadas. El pasado discurso del expresidente Fernández donde anuncia sus aspiraciones para alcanzar la nominación presidencial por su partido, se presenta como una necesidad, como la real legitimación de una gestión gubernamental (peledeista) que ha “llenado de progreso el país”. Es necesario reconocer que el expresidente defiende en esta ocasión el respeto al orden constitucional, el fortalecimiento de las instituciones de la democracia. Pero tanto Leonel como Danilo han prostituido los mecanismos de equilibrio del poder. Se ha perdido la racionalidad política y el respeto por el orden constitucional. La reelección está prohibida en la constitución, pero el presidente de la Republica pretende sobornar o comprar a todos para acomodar la constitución a sus intereses. Hay un principio legal que establece que no se puede legislar para su propio beneficio. Los últimos gobiernos han creado un caos tan grande, que se hacen aumentos de salario, se crean pensiones que constituyen una burla para los trabajadores comunes y corrientes. Estos gobiernos no han tenido zona de tolerancia, todo es profanado, son unos funcionarios sacrílegas. Se han abrogado los derechos de la población para perpetrar todo tipo de desmán y ejecutoria perniciosa al pueblo dominicano. Los gobiernos del PLD han contado con la colaboración benigna de una oposición light, que no litiga, que no cuestiona, que no proponen, la inercia de la oposición se detiene según las contradicciones internas del PLD; estos gobiernos se han valido del soborno generalizado de la prensa, salvo excepciones, han comprado a los opositores, han dividido a grupos beligerantes y sonsacado a empresarios, religiosos y profesionales. Dentro de esa lógica han articulado una supuesta panacea donde no se resuelve ningún problema nacional, no se han implementado políticas públicas, encaminadas a dar continuidad al estado, por el contrario, se han creado islas de poder en la Junta Central Electoral, en la cámara de diputados, en el senado, la liga municipal Dominicana y en cada espacio de poder. Todo esto ha sido posible gracias a la ignorancia, miseria y marginalidad de una parte significativa del pueblo dominicano. La clase media ha sido acorralada y aislada, se gasta en sus propios afanes individualistas y consumistas. La oposición social al gobierno proviene del movimiento marcha verde, el cual es un espacio social que reúne a los sectores más diversos y heterogéneos del país, todos hastiados por la complicidad y acción gubernamental a favor de la corrupción, impunidad y ausencia de orden. No basta la construcción mesiánica, rendir culto a la personalidad, hace falta la movilización social continua de la población para encarar, enfrentar y denunciar la anomia social y política que vive el país. El mesianismo emerge en medio de la pobreza, la ignorancia, creencias y respecto al orden tradicional. La sociedad dominicana requiere políticas públicas para encarar el atraso en educación, salud, alimentación y agua potable. El mesianismo es una práctica dañina a la democracia y al orden institucional; se requiere fomentar una cultura democrática y racional que contribuya a superar esta noción personalista y caudillista de la praxis política la cual nos ata a un pasado que aparenta estar inmovilizado.

El autor es Dr. en educación.

Sobre El Autor

- Lic. en Comunicación Social

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