Publicado el: Vie, Ene 26th, 2018

Panorama educativo – La deuda con J. P. Duarte

Por Luciano Filpo

El siglo XIX fue una época de consolidación de la hegemonía burguesa en Europa, se dan varias revoluciones entre 1848-1866 que unifican y consolidan la idea del Estado nación. El capitalismo Industrial estaba creando una nueva variante con la acumulación de capital y la explotación neocolonial, aparece el capitalismo financiero, caracterizado por la capacidad de algunos estados de invertir capitales, dominaron mercados así cómo convertirse en acreedores de otras naciones. Algunas naciones llegan al imperialismo, una fase definida como superior del capitalismo y orientada a controlar mercados de materia prima y capitales. Concomitante a la Revolución Industrial había surgido el Romanticismo o expresión filosófica y literaria que Procura reivindicar la libertad del ser humano, el amor a la naturaleza así como la identificación con la patria. El nacionalismo y el Patriotismo fueron las expresiones políticas del romanticismo. En ese contexto internacional nace Juan Pablo Duarte, pero la situación de la parte Este de Santo Domingo era muy diferente, aquí no había Revolución Industrial, las ideas románticas eran exóticas. El joven Juan Pablo Duarte tuvo la oportunidad de conocer las ideas de la época, ya que era procedente de la clase media y su familia pudo enviarlo por Europa, donde internalizo principios románticos, liberales y filosóficos. La época se caracteriza por el compromiso inquebrantable de las personas con su comunidad, patria o nación. Es el caso de Duarte, éste no escatimó recursos y esfuerzos para impulsar la liberación de su nación. Con sus oportunidades formativas coadyuva a educar y organizar a sus compañeros en la sociedad secreta La Trinitaria, entidad política que Procura fortalecer la nacionalidad y emancipar la patria. La dedicación del patricio a los afanes de la nación Dominicana pone de manifiesto la capacidad de entrega y la vocación de servicio en el egregio personaje. Educar y organizar a sus compañeros, articulan un discurso patriótico Con los principios del Liberalismo político que apostaba a la conformación de una República moderna. Desde el principio de su trabajo procero, Duarte pudo identificar la existencia de grupos apátridas capaces de anestesiar, estrangular y empeñar la patria. Los trinitarios enfrentaron la intolerancia de los gobernantes haitianos Jean Pierre Boyer y charles Herard, pero también debieron afrontar la intemperancia de personajes siniestros como Pedro Santana. La comunidad Dominicana de 1844, tenía una fisonomía aldeana, ausencia de carreteras, carencia de industrias, escasa población, predominio de la vida rural. Era una sociedad atomizada y dominada por un sentimiento hispánico, un supuesto cordón umbilical que nos ataba a la madre patria, situación que sólo latía en grupos recalcitrantes que se identificaban de forma atávica con el pasado ibérico. Desde la construcción del Estado nación, Aunque algunos bucean su definición en el siglo XX, los diversos gobiernos e instituciones, salvo excepciones se han ocupado de sepultar, negar, dejar de lado el legado de Juan Pablo Duarte. En la primera República tanto Santana cómo Báez condujeron la vida política del país a las luchas caudillistas y a la dilapidación temprana de los recursos públicos. Los mismos restauradores entran en contradicción respecto al papel del padre de la patria en su retorno al país. Después de 1866 en la política dominicana se entroniza la práctica del caciquismo clientelismo y patrimonialismo. En una sociedad sin instituciones fuertes se imponen los caprichos Y vaivenes de la personalidad autocrática. El autoritarismo se articuló desde el inicio de la vida republicana, este comportamiento y práctica ha anclado en la vida nacional y ha hecho metástasis en la vida republicanal. La vida y obra de Duarte son una afrenta para el tigueraje que se ha apropiado de la conducción del estado. Una franja de la población Dominicana recurre de forma frecuente al retorno de Trujillo O algo parecido. El ideario y vida de Duarte, rechazado es traducido por algunos a la condición como especie de ser cuasidivino inalcanzable para los humanos de carne y hueso. Ese Duarte divinizado y deshumanizado no es el que debe ser reivindicado. La sociedad dominicana ha caído en una crisis generacional se han agotado los liderazgos se Procura borrar la memoria histórica y los hitos de referencia cívica. Los nuevos iconos de la posmodernidad se erigen en modelos, las redes sociales Crean un esparcimiento y generan una relatividad del tiempo y el espacio. La sociedad dominicana se halla en una fase donde sus instituciones y prácticas han sido horadadas por los vicios de los tiempos. La vulnerabilidad institucional (justicia, congreso, policía, escuela) ha traído consigo la consolidación de la corrupción, impunidad, delincuencia, narcotráfico, inseguridad…. Decía Duarte Que “la juventud era la esperanza de la patria”, pero en las últimas décadas esos jóvenes se hayan desprotegidos y sin Horizonte, en ausencia de políticas públicas para proveerlos de empleos y oportunidades de educación. Los jóvenes ni ni tienden a acrecentarse en RD. Reivindicar la vida y obra de Duarte debe orientarse a crear oportunidades, a generar un país más seguro, a propiciar un régimen político democrático, transparente e inspirado en la equidad y la justicia social. Un país de oportunidades para todos fue la aspiración de Duarte, la entrega de su patrimonio familiar a la causa nacional es el mejor ejemplo que deben observar todos estos parásitos y Rémoras que viven a expensas del patrimonio público. Duarte Siempre será un referente para Los dominicanos que aspiran a una patria libre, justa y soberana. Hay que recuperar la razón exiliada de los actos de la vida pública de la República Dominicana.

El autor es Dr. en Educación.

Sobre El Autor

- Estudiante de término de Comunicación Social

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