Publicado el: jue, Jul 5th, 2018

Panorama Educativo – La partidocracia en cuestión

Por Luciano Filpo

En los entornos políticos suele hablarse de partidocracia para referirse a los grandes partidos que se abrogan la representación y la conducción de la sociedad desde el estado. Partidocracia o grandes agrupaciones que tienen la percepción de que son los Genuinos representantes del orden sociopolítico, trazan las pautas legales, las normativas ético Morales así como las políticas de inversión y fomento, deciden las políticas públicas y las líneas estratégicas de desarrollo de la sociedad, la organización del estado. En la mayoría de sociedades abiertas con mecanismos de alternar El Poder se desarrollan sistemas bipartidistas los cuales se disputan la conducción del Estado. En algunos países aparecen coyunturas donde florece el tripartidismo. En los modelos de partido único se coapta la libertad de elección de la sociedad. La tradición latinoamericana ha sido dominada por conservadores y liberales también ha habido diversas oleadas de populismo. Desde la independencia de los pueblos iberoamericanos diversos prácticos políticos han sido impuesta por la partidocracia gobernante: caudillismo, caciquismo, clientelismo, patrimonialismo, militarismo y entreguismo. Esta región del planeta, rica en recursos y la más desigual (América Latina) ha sido dominada por grupos oligárquicos que de forma fáctica se erigen en dueños de las riquezas y los recursos del entorno. Estas oligarquías Patriciales son los dueños de las tierras, el agua, bosques, minas, finanzas e Industrias… También dichos grupos que hacen la función de lacayos de la inversión extranjera y que contribuyen a enajenar las riquezas locales imponen normas y pautas culturales que generan procesos de transculturación. La realidad dominicana no se halla al margen del contexto global latino y caribeño. Han pasado varias generaciones de partidos (De colores, simbolizados por gallos, nuevos colores, partido único). Los últimos treinta y cinco (35) añod ha dominado el pais el tripartidismo (PRSC, PRD, PLD) el cual arrastra un lastre de descomposición y luchas fratricidas que están consumiendo a cada organización en su propia salsa. El PRD es la organización política más antigua del espectro Político Nacional fundado en el exilio trujillista (1939) por Juan Bosch y Juan Isidro Jiménez Grullón. Este partido gana las primeras elecciones democráticas en la época post trujillo (20-12-1962); el gobierno de Bosch fue efímero, los grupos oligárquicos lo abortaron, se produjo una insurrección popular la guerrilla de Manolo, La guerra de abril e intervención norteamericana 1965. En la sociedad había una insatisfacción sociopolítica y se procuraba retornar al orden constitucional sin elecciones como sostiene Piero Gleisser, los norteamericanos no estaban en disposición de permitir otra experiencia democrática en el Caribe. El profesor Bosch se fue al exilio voluntario, Peña Gómez se ocupó de la organización del partido en ausencia de Bosch. El primero abrazó la ideología social demócrata mientras el segundo era partidario de un liberalismo o una ideología social un tanto radical (tesis de la dictadura con respaldo popular). Para 1973 las diferencias entre el maestro y el discípulo se hicieron irreconciliables, el maestro se marcha del PRD y termina formando el PLD. Bajo el liderazgo de Peña Gómez el PRD se convierte en el principal partido de masas del país, era un partido indisciplinado, minado por intereses personales, convertido en pequeñas parcelas que apostaban al fratricidio antes que al acuerdo y la concordia. Han tenido tres gobiernos y los mismos han vivido la virulencia de una oposición interna procedente del mismo partido; el gran líder debió crear fórmulas anticonstitucionales, pero que facilitaban acuerdos entre grupos antagónicos. Las confrontaciones intestinas fragmentan y redujeron el partido a su mínima expresión. Hoy es una pieza de museo el cual se revuelca en el recuerdo de la masificación, el PRD hoy es un triste partido bisagra dispuesto a pactar con el mejor postor. Para nada cuenta la ideología progresista y social demócrata de Peña Gómez, lo que importa es la capacidad de negocio y búsqueda de prebendas que promueve el hoy canciller de la República quién con el contubernio del Estado se ha convertido en el sepulturero de esta vieja organización política… Por su parte el PRSC surge de las cenizas del Partido Dominicano, primero partido reformista, hacia 1982 asume la ideología social cristiana.

Aunque era una agrupación de masas tenía un liderazgo autoritario, vertical, antidemocrático y caudillista. Esta agrupación entronizo en el poder el caudillismo, patrimonialismo, enriquecimiento ilícito y tráfico de influencia. Sostenía Balaguer que la corrupción se detenía en la puerta de su despacho. El Caudillo reformista uso el clientelismo y la corrupción para doblegar a sus seguidores para crear lealtades y también para envilecer la sociedad. Era un liderazgo unipersonal, autocrático, autoritario y mesiánico. No propicio la aparición de líderes y contribuyó a fragmentar a sus seguidores. El modelo Balaguerista pulveriza la moral y ética de la sociedad, sálvese quien pueda, dame lo mío; todo a expensas de la institucionalidad del país. Balaguer trivializa la institucionalidad democrática y propició un modelo de gobierno basado en el desorden, el caos, la coima, la cogioca, la búsqueda de la ración del boa. El militante reformista cree que nació adherido a la nómina pública En ese sentido los fragmentos de esa organización viven haciendo amarres y acuerdos que les garanticen porciones del poder, prebendas y lisonjas. Por su parte el último en llegar al poder fue el PLD, se vendía como el partido de la esperanza nacional, pero en el poder acumuló todas las experiencias negativas del perredismo y el reformismo superando en la mayoría de los casos. El PLD desbordó la corrupción y la impunidad, creó su propia institucionalidad ha usado el poder con una visión plenamente patrimonial y como mecanismo de acumulación de capitales. Muchos de los dirigentes del comité político han pasado de ser limosneros a potentados que desplaza a familias tradicionales. También el PLD del poder ha heredado las luchas fratricida les dé reformistas y perredeístas. Hoy se enfrentan en una encarnizada lucha los Danilistas desde el poder y los Leonelistas desde la oposición interna. La confrontación no escatima medios y recursos para desacreditar al contrario. Mientras la partidocracia agoniza no se ha construido una alternativa popular, una condición de fuerzas capaz de desplazar estas viejas prácticas de corrupción e impunidad, tráfico de influencia, ausencia de políticas públicas de desarrollo así como la gobernanza en el control y distribución de lo público… Hay que generar una catarsis social que mueva los cimientos de una sociedad envilecida.

El autor es Dr. en Educación.

Sobre El Autor

- Lic. en Comunicación Social

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